A veces, tengo miedos.

Todas las personas sentimos miedo. El miedo es una emoción sana y necesaria, aunque sea desagradable. ¿Por qué digo esto? Porque gracias a que sentimos miedo las personas pueden defenderse, ponerse a salvo y protegerse. El miedo es la sensación que experimentamos ante situaciones peligrosas, o que pueden llegar a serlo.

Es una de las emociones básicas y primitivas. Gracias a ello,  la especie sobrevive. 

Lo que sucede es que sentir miedo está asociado a muchas creencias sociales que no son verdad y que nos alejan de poder aceptar que todos sentimos miedo, y que éste puede gestionarse, (gestionar el miedo nunca será esconderlo ni taparlo). Esas creencias sociales tienen que ver con «tener que ser fuertes», «no parecer débiles», «ser valientes», «tener que poder con todo». ¡Cuánto daño nos hacemos cuando no aceptamos que somos vulnerables!

¿Cuáles son las reacciones conductuales más habituales ante las situaciones que nos provocan miedo?

  1. Bloqueo. Es el impedimento del funcionamiento normal, sensación de parálisis. Cuando una persona es atracada por un ladrón que tiene una navaja, lo normal, es que esa persona se quede paralizada y le entregue todo lo que tiene con el objetivo de que se vaya cuanto antes, y así, permanecer a salvo.
  2. Evitación. Antes de que ocurra un hecho concreto, lo evito. Por ejemplo, evitamos salir lo máximo posible a la calle en esta situación de confinamiento con el objetivo de no contagiarnos.
  3. Escape. Es una respuesta habitual cuando estamos experimentando algún suceso que nos provoca ansiedad, inseguridad o miedo. Imagina que estás en un centro comercial y, de repente, empieza a sonar la alarma de incendios. Saldrás fuera lo más pronto posible.
  4. Lucha. Es el esfuerzo que hace una persona para conseguir un fin. Cuando una persona se encuentra en una situación de peligro, por ejemplo, le diagnostican una enfermedad grave, hace todo lo posible por luchar contra ella e intentar superarla. 

Todos los ejemplos expuestos con anterioridad son respuestas óptimas, coherentes y adaptativas.

¿Qué ocurre cuando las situaciones que experimentamos realmente no son peligrosas? 

A continuación, voy a poner ejemplos de los miedos más comunes que encuentro en la consulta:

  1. Miedo a la soledad.
  2. Miedo a las enfermedades o la muerte.
  3. Miedo a fracasar, fallar.
  4. Miedo a las personas que consideramos superiores.
  5. Miedo a nuestros pensamientos.
  6. Miedo a sentir miedo.
  7. Miedo a que nuestra pareja deje de querernos.
  8. Miedo a no ser suficiente, a no cumplir las expectativas.
  9. Miedo a perder a algún familiar, amigo, trabajo…
  10. Fobias específicas: a las alturas, a los aviones, al mar, a las sensaciones físicas, a conducir…
  11. Miedo a lo desconocido.
  12. Miedo a que no me acepten.
  13. Miedo a empezar de nuevo.
  14. Miedo al rechazo.

¿Con qué están relacionados los miedos?

Los miedos suelen estar altamente relacionados con las creencias inconscientes que albergan en nuestro interior. Esas creencias inconscientes se originan a través de las experiencias vividas, especialmente, durante los primeros años de nuestra vida. Y, a través de esas creencias inconscientes, generamos un patrón de funcionamiento que nos suele acompañar durante toda la vida. Sin embargo, llega un momento que ese patrón de funcionamiento comienza a molestarnos y a generarnos sintomatología: ansiedad, depresión, inestabilidad emocional, inseguridades… Pero claro, todo esto tiene un origen, una causa. Esta parte suele ser más inconsciente. Os adjunto uno de mis esquemillas caseros donde queda recogida esta información de manera más visual:

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Crecimiento vital de una persona explicado mediante la figura del iceberg.

 

Conozcamos más de cerca cuáles son esas creencias inconscientes:

  1. Necesidad afectiva: necesito recibir la aprobación y aceptación de las personas de mi entorno. Para ello, procuraré agradarles y cumplir con sus expectativas. Además, me mostraré preocupado por sus vidas y situación porque hay que ayudar a todos los demás para que se encuentren bien: «Yo siempre decido lo que hago y lo que no, pero es verdad que si mi pareja no me apoya, me siento mal e insegura» ,»A veces, siento que estoy en deuda con mis padres por todo lo que hicieron por mí, e intento comportarme con ellos como ellos esperan». 
  2. Perfeccionismo: tengo que ser perfecto en casi todo lo que emprendo; conseguir ser competente, suficiente y capaz de lograr cualquier cosa en todos los aspectos posibles: Necesito tener mi trabajo bajo control, cuando algo no sale como espero me frustro y me agobio muchísimo» ,»Si los planes no salen según lo previsto, me provoca mucho malestar» ,»Cuando no hago algo que debo hacer me siento culpable» ,»Si algo no sale como me gustaría me siento inútil e incapaz» 
  3. Castigo a malos: cierta clase de gente es vil, malvada e infame y deben ser seriamente culpabilizados y castigados por su maldad: «Me parece muy injusto cómo los políticos gestionan el país, considero que deberían estar todos en la cárcel, y que no sea así, me genera muchísimo enfado y rabia». 
  4. Catastrofismo: es tremendo y catastrófico el hecho  de que las cosas no vayan por el camino que a uno le gustaría que fuesen: «Ayer tuve una discusión con mi mejor amiga y estoy segura de que la relación nunca volverá a ser como antes» ,»He perdido mi trabajo y no voy a poder remontar nunca más». 
  5. Externalización: responsabilizar a los agentes externos de lo que me sucede a mí. «El profesor me ha suspendido el examen», «Por culpa de mi jefe estoy amargada».
  6. Miedo: si algo es o puede ser peligroso o temible, se deberá sentir terriblemente inquieto por ello y deberá pensar constantemente en la posibilidad de que esto ocurra: «¿Y si cuando termine la carrera no consigo trabajo?» ,»Estoy convencida de que si no me comporto como se espera de mí, mi pareja me va a dejar», «No puedo soportar equivocarme, siento que pierdo el control y eso me provoca muchísima inseguridad» 
  7. Evitación: es más fácil evitar que afrontar ciertas responsabilidades y dificultades en la vida: «No me gusta tener conflictos, prefiero no decir lo que pienso y ya se arreglarán las cosas solas», «Tengo que hacer un trabajo para clase, pero sé que lo voy a hacer mal, así que mejor no lo haré». 
  8. Autoridad afectiva: se necesita de los demás y tener a alguien superior a quien confiar: «Si mi madre no está bien, yo tampoco puedo estarlo», «Si mi mujer no me dice cómo tengo que hacer las cosas, me siento perdido y no válido». 
  9. Influencia del pasado: la historia pasada de uno es un determinante decisivo de la conducta actual, y que algo que le ocurrió alguna vez y le conmocionó debe seguir afectándole indefinidamente.:«Con todo lo que me ha pasado, es normal que yo sea así» «Siempre me pasa lo mismo» 
  10. Felicidad = inactividad: uno se siente feliz y contento cuanto menos hace.

Como en todo, esto tiene unos parámetros a medir. No necesariamente estas creencias son siempre así, en el mismo grado, ni para todo el mundo. Para ello existe una herramienta con la que evaluamos los niveles de creencias inconscientes en terapia.

¿Te has sentido identificado con alguno de ellos? ¿Has podido percibir la influencia que tienen estas creencias en relación con nuestros miedos, inseguridad y/o baja autoestima?

Vamos a volver atrás, voy a hacer un copia y pega de algunos de los miedos descritos anteriormente  y vamos a escribir qué creencias inconscientes pueden estar detrás de esos miedos:

 

A QUE NO ME ACEPTEN Necesidad afectiva. La necesidad de sentir que agrado, que me valoran, que soy importante…Si esto no sucede, se activa el miedo y pondré en marcha mecanismos como pensar en los demás, favorecer al otro, hacerlo sentir bien con tal de no perderlos.
MIEDO A LAS ENFERMEDADES O A LA MUERTE Estos miedos suelen estar muy relacionados con la necesidad de controlar, perfeccionismo. Como no puedo controlarlo, se vuelve casi en algo obsesivo que me genera mucha inseguridad y miedo, y necesito llevar a cabo comprobaciones de que está todo bien (hipocondría)

 

MIEDO A FRACASAR O A FALLAR Perfeccionismo, miedo, evitación. Como me da miedo no hacer las cosas bien o perfectas, tendré un alto grado de exigencia y de control, y cierta tendencia a estar haciendo muchas cosas.

 

MIEDO A NUESTROS PENSAMIENTOS Como ya vimos en el anterior artículo, los pensamientos son incontrolables. Si pretendemos controlarlos, o si queremos evitarlos, nos va a hacer sentir frustración y ansiedad. Además, ¿qué ocurre si nos lo creemos a pies juntillas?
MIEDO A SENTIR MIEDO Evitación, perfeccionismo, miedo…Hago una pregunta: ¿qué suele suceder cuando tú tienes miedo? Una vez que la respondas, ¿es normal ,entonces, que le tengas miedo a sentirlo?
MIEDO A QUE NUESTRA PAREJA DEJE DE QUERERNOS Necesidad y autoridad afectiva. Dependencia emocional. Perfeccionismo y/o evitación:¿cuántas cosas haces para que tu pareja no te deje? Agradarle, contentarle, no comunicar lo que no te gusta…
MIEDO A LO DESCONOCIDO Miedo por no poder controlar. No saber manejar la incertidumbre no nos permite activar nuestro “perfeccionismo”.

¿Cómo me relaciono con el miedo? 

El miedo, como ya hemos visto al comienzo del artículo, es una emoción desagradable y, por tanto, procuramos alejarnos de ella cuanto antes mejor. Pero, ¿es esto sano? La respuesta es que no, no lo es. Reaccionar ante el miedo de manera desadaptativa puede provocarnos a largo plazo sintomatología ansiosa e incluso depresiva.

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Bucle del miedo

 

Por ello, es fundamental hablar de otra manera de relacionarnos con el miedo: desde el afrontamiento. ¿Y cómo se hace esto?

  1. Percibir e identificar el miedo. ¿Es un miedo coherente porque estoy expuesto a una situación peligrosa, o es un miedo basado en mis creencias inconscientes?
  2. En caso de ser un miedo basado en tus creencias inconscientes, es importante tener la capacidad de ser realistas y preguntarme si, verdaderamente, es un peligro real o no.
  3. Después de esto, es necesario poder observar cuáles son mis miedos. Sería buena opción hacer una lista e intentar añadir qué creencias inconscientes crees que lo sustentan.
  4. ¿Cómo los interpretas? 
  5. Se consciente de cuál es la respuesta que sueles escoger frente a tus miedos, y pregúntate si realmente es una respuesta sana y de afrontamiento.
  6. Plantéate cómo podrías afrontarla. Qué es lo que te pide realmente el cuerpo; cómo te gustaría reaccionar si no tuvieras ese miedo.
  7. Es importante también visualizar a nuestro niño interior. Muchas veces seguimos reaccionando como si fuéramos ese pequeñajo que fuimos en su momento. Entonces, puedes plantearte la siguiente pregunta: ¿cómo reaccionaría mi yo adulto ante esto que me da miedo?
  8. Recuerda que la decisión de cómo hacerle frente la tienes tú. El miedo no domina.

El miedo durante la crisis del Covid-19

¿Es normal sentir miedo durante la etapa que estamos viviendo? Claro que sí. El ser humano tiene una función común y principal: la supervivencia. El coronavirus es un virus que está amenazando (como otros muchos virus y enfermedades) la supervivencia. Entonces nuestro cerebro reptiliano está activo y atento a cómo poder protegernos y, así, ayudarnos a sobrevivir.

Por ello, las respuestas adaptativas en esta situación son: estar confinados en casa; si salimos protegernos con guantes; tener mucha higiene; desinfectar los productos que entran en casa y todos los consejos que nos dan las autoridades sanitarias para poder estar a salvo.

Pero claro, a pesar de tomar medidas, ¿existe la posibilidad de contagiarme? Aunque la probabilidad sea menor, sí existe la posibilidad. Y es importante que seamos realistas. Por eso, quiero que todos seamos conscientes de la importancia de la humildad de los seres humanos. ¿Qué quiero decir con esto de humildad? Pues que nosotros somos un ser vivo más, igual que el coronavirus. Que no podemos controlarlo todo. Que no somos más o menos fuertes que otros acontecimientos que tengan lugar en el universo. Sin embargo, como especie animal, nuestro cerebro y cuerpo siempre está preparado para ponerse a salvo en la medida de sus posibilidades y protegerse. Confía en tu cerebro y en tu instinto, ellos saben qué hacer. Y si lo acompañamos de la capacidad de razonar, relativizar y gestionar nuestras emociones, será mucho más sencillo poder afrontar esta etapa. Y para terminar te lanzo esta pregunta:

¿Tú quién quieres ser durante el Covid-19?

Quien-quiero-ser-durante-el-Covid-19

Imagen recogida de la Asociación Española del Dolor.

 

 

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