El peso de la culpa.

 

Hola, hola! Hoy empiezo este post lanzando la siguiente pregunta: 

 

¿Cuántos de vosotros habéis sentido el peso insufrible de la culpa? 

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La culpa es una palabra que utilizamos a la ligera y que escuchamos desde que somos unos niños. Se ha instaurado en la sociedad como un vocablo más debido a las influencias culturales que tenemos, sin embargo, ¿cuánto pesa la culpa? ¿Realmente empleamos adecuadamente esa palabra? ¿Sabemos lo que verdaderamente significa?

Antes de seguir leyendo, me gustaría que te preguntases qué es para ti la culpa. ¿Corresponde con esto?:

  • Me siento culpable cuando hago algo mal.
  • Me siento culpable cuando las cosas no las hago bien.
  • Me siento culpable cuando hago daño a los demás.
  • Me siento culpable cuando no hago algo por los demás.
  • Me siento culpable por sentirme culpable. 
  • Me siento culpable por comportarme de manera egoísta
  • Etcétera…

 

Pues bien, la culpa NO es nada de esto. Es lo que nos han hecho creer desde pequeños porque está completamente insertada en nuestro entorno. ¿Recordáis a alguno de vuestros padres, profesores, hermanos, compañeros de clase, echaros la culpa de algo cuando eráis pequeños? Por ejemplo: «por tu culpa llegaremos tarde», «si suspendes será tu culpa», «¿de quién es la culpa…?»

Pero, sobre todo, la culpa está dicha sin decirse. A través de las manipulaciones (conscientes o inconscientes) que recibimos de nuestro entorno, nos podemos llegar a sentir excesivamente responsables de cosas o personas, que no están bajo nuestra responsabilidad: «mira lo que me has hecho; mira cómo estoy por ti; si sigues así me voy a poner malo…» De manera implícita en esos mensajes estamos trasladando el sentimiento de culpa hacia el otro. Es lo que se considera como externalizaciónproceso por el cual la persona responsabiliza a factores o personas externas de los sucesos que están bajo su responsabilidad. Cuando externalizamos nos hacemos un flaco favor, puesto que nos deja con la sensación de no poder hacer nada con aquello que nos esté perturbando. 

¿Sabes qué es en realidad la culpa?:

 

Culpa es hacer daño con intención de hacer daño.

Si sentimos culpa cada vez que hacemos algo mal, no estamos aceptando lo que significa ser humano, pues equivocarnos y fallar forma parte de nuestra realidad. La perfección no existe. Y pretender alcanzarla solo nos llenará de sentimientos y emociones cargantes y constantes: frustración, impotencia, negatividad, miedo, agobio, ansiedad…

Por ello es necesario diferenciar el concepto de culpa, con el concepto de responsabilidad. 

La responsabilidad es el compromiso que tengo conmigo mismo y el esfuerzo que aplico para ser fiel a dicho compromiso. Y es necesario ser consciente de que mi responsabilidad termina donde empieza la del otro. Mi responsabilidad soy yo mismo, y en caso de tener menores a mi cargo, seré responsable de salvaguardar su integridad y salud tanto mental como física.

Os recomiendo que, a partir de ahora, os formuléis las siguiente preguntas cuando os invada la culpa, o la vayáis a depositar en el exterior: ¿Esto que estoy haciendo realmente es culpa? ¿estoy teniendo la intención de hacer daño? ¿De quién es responsabilidad esto que está sucediendo? 

No es mi responsabilidad  la felicidad o bienestar del otro; el enfado de otra persona; cubrir sus necesidades; estar disponible; decirle sí a sus proposiciones; … Y viceversa.

Cuando somos adultos nosotros somos los encargados de cubrir nuestras propias necesidades; de buscar y encontrar nuestra estabilidad y bienestar; y seremos los encargados de decidir si en algún momento queremos pedir ayuda o ayudar a la otra persona.

  1. Ser conscientes de los mensajes que recibimos y los que emitimos. Estos mensajes pueden contener explícitamente la palabra culpa, aunque la mayoría de ellos la tienen inmersa de manera implícita. Es importante detectarlos.
  2. Ser conscientes del efecto que genera en mí cada vez que me siento culpable por las cosas. Cuestionarme si verdaderamente aquello que estoy sintiendo se corresponde con la realidad. ¿Estoy haciendo daño con intención?
  3. Preguntarme si, en este caso en concreto, soy responsable de algo o alguien, si puedo/quiero hacer algo, y si es lo que me haría sentir bien conmigo misma.
  4. Ojo con echar la responsabilidad o culpa hacia afuera, y observa también si lo intentan hacer desde el exterior hacia ti: «no estoy bien por ti»; «por tu culpa no voy a dormir»; «si no haces lo que te pido voy a pensar que no me quieres…» 

«Ser adulto significa saber asumir la responsabilidad». – Herbert George Wells 

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