El triángulo de las inseguridades, la dependencia emocional y la autoestima.

Esta publicación está dirigida a tres conceptos que están interrelacionados entre sí: autoestima, dependencia emocional, e inseguridades.

¿QUÉ ES LA AUTOESTIMA?

Muchas personas tienen una ligera idea sobre lo que es tener autoestima, sin embargo, va más allá de quererse a uno mismo. La autoestima es todo un proceso de valoración interno para conseguir la estabilidad y satisfacción personal, teniendo en cuenta la forma en la que nos percibimos a nosotros mismos y al mundo en el que vivimos.

Esto queda muy bonito, pero, ¿cómo se consigue?

Este proceso está compuesto por diferentes etapas:

  1. Autoconocimiento: conocer cuáles son mis valores, mis principios, mis cualidades, mis virtudes, mis puntos débiles.
  2. Autoconcepto: es la imagen que tienes sobre ti mismo. Está compuesto por el conjunto de creencias, las sensaciones que se tienen respecto a tu persona, la identidad personal y la imagen corporal constituidos por la coherencia con uno mismo y con nuestra identidad ética y moral. Por tanto, difícilmente vamos a tener un concepto claro y realista sobre nosotros si no hemos realizado anteriormente un proceso profundo de autoconocimiento.
  3. Autorespeto: Respetarse a uno mismo es fundamental para construir una autoestima sana y estable. Tiene que ver con la capacidad de poner límites, valorar nuestras necesidades y cubrirlas, respetar nuestros derechos como personas.
  4. Autodependencia: “… significa que no soy omnipotente, me reconozco vulnerable y que yo soy quién está a cargo de sí mismo” (J.Bucay). La autodependencia tiene mucho que ver con ser responsables de nosotros mismos, y que detrás de mi dependencia quien está soy yo. 
  5. Autoaceptación: la capacidad de asimilar, asumir y saber quién soy. Sin juicios, sin críticas, sin autodestrucción. Aceptarnos a nosotros mismos es sentir calma interior por ser quiénes somos.

Una vez que consigo ir caminando por el sendero del Crecimiento Personal, conseguiré tener una autoestima sana, alta y estable. Por ello, sería interesante empezar a avanzar… ¿te animas?

¿CÓMO Y CUÁNDO SE CONSTRUYE MI AUTOESTIMA?

La autoestima se construye en los primeros años de vida. En esta etapa se crea la manera en la que vemos el mundo y cómo nos vemos a nosotros mismos en él. Esto sucede porque es cuando tienen lugar nuestras primeras experiencias significativas, enseñándonos cómo querer y, sobre todo, cómo querernos a nosotros mismos. Sin embargo, ¿en qué nos inciden más cuando somos pequeños? En respetar, valorar y querer al otro: al profesor, a tu padre, a los mayores… ¿Nos enseñan a querernos a nosotros mismos? Eso es como encontrar una aguja en un pajar. Y el motivo parece bien sencillo: ¿cómo nos van a enseñar a querernos a nosotros mismos, si a lo mejor, ni siquiera ellos saben cómo hacerlo con ellos mismos?

La autoestima puede fortalecerse o dañarse cuando estamos en nuestra primera etapa evolutiva. Lo que daña nuestra autoestima: críticas excesivas, desprecios, burlas, ironía, agresiones, comparación, no aceptación, sobreprotección, amor condicionado, indiferencia, incomprensión, manipulación emocional. Por otro lado, el respeto, el reconocimiento, el apoyo, la confianza, la seguridad, la motivación, la aceptación, la comprensión, el cariño, el amor incondicional, el criterio, la firmeza y la unidad fortalece nuestra autoestima.

Te propongo que realices un pequeño ejercicio contigo mismo: coge papel y bolígrafo y apunta en una lista todas tus cualidades. A ver cuánto y cómo te conoces a ti mismo.

¿POR QUÉ LAS PERSONAS SOLEMOS SENTIRNOS INSEGURAS?

Sentir inseguridad es una emoción natural, especialmente, cuando desconocemos a lo que nos enfrentamos. Sin embargo, tal y cómo se nos ha ido enseñado a lo largo de nuestra vida, sujetamos el amor que sentimos por nosotros mismos y nuestra valoración en función de lo que hacemos, y no de lo que somos. Desde aquí, podremos entender mejor por qué solemos sentirnos inseguros.

 Lo voy a explicar con un esquema casero:

En este esquema podemos comprobar que el edificio está compuesto por los cimientos (el hacer y el ser), y la parte superior equivaldría a mi persona. Si observáis, el cimiento hacer es más ancho que ser. Esto es porque depositamos nuestra autoestima en lo que hacemos, y no en lo que somos. Como consecuencia, tendemos a tener una autoestima inestable (ya sea alta o baja). Por tanto, durante la terapia psicológica lo que se fomenta es la inversión de esos pilares. Es decir:

YO SOY, Y POR ESO QUE SOY, UTILIZO EL HACER COMO UNA HERRAMIENTA.

Esto es contrario a: “yo soy en función de lo que hago”.

Un ejemplo bastante aclaratorio sobre esta cuestión es el siguiente: imagina que un amigo te pide que lo acompañes a ver una película al cine, pero a ti no te apetece nada, querías quedarte en casa aprovechando para adelantar trabajo. Sin embargo, piensas que, si no vas, él se va a sentir mal contigo, y no sería de buen amigo, porque claro, te está pidiendo un favor y tú se lo estás negando. Decisión final: “voy a ir, aunque no me apetezca, porque eso hacen los buenos amigos”. Entonces, ¿que seas buen amigo depende de lo que haces, o de quién eres?

Para reflexionar:  

  • ¿Qué ocurre cuando estoy sin hacer nada? ¿Cómo me siento conmigo mismo?
  • ¿Qué siento o qué pienso cuando las cosas no salen como esperaba?
  • ¿Necesito mantenerme ocupado haciendo cosas de manera constante?
  • ¿Me permito descansar sin sentirme mal conmigo mismo?
  • ¿Qué sucede cuando hay algo que no hago, o lo hago mal?

CARACTERÍSTICAS DE UNA PERSONA INSEGURA Y TIPOS DE AUTOESTIMA

Para poder sentirnos seguros necesitamos, antes de nada, aceptar que esto va a conllevar tiempo, esfuerzo, compromiso y constancia. Pero te garantizo que el resultado es ¡fantástico!

Voy a describir a continuación las diferentes características de una persona que puede ser insegura y, por tanto, tener una autoestima inestable.

  • Consigo mismos:
    • Críticos y exigentes.
    • Perfeccionistas.
    • Sienten miedo a la hora de afrontar situaciones y cometer errores.
    • Inseguridad para expresarse y tomar decisiones, así como para poner límites.
    • Sensibles a la crítica.
    • Sentimiento de culpa excesivo.
  • Con los demás:
    • Necesitan atención.
    • Dependen emocionalmente de otros.
    • Pueden ser retraídos, o, por el contrario, aparentar fortaleza.
    • Necesidad de agradar a los demás.
    • Tienen un estilo pasivo-agresivo.
    • Son exigentes y críticos con los demás.
    • Responsabilizan al otro de lo que les sucede a ellos, o de cómo se puedan sentir (proceso de externalización).
  • Percepción de la realidad:
    • Centrados en lo negativo.
    • Descalifican experiencias agradables.
    • Personalizan.
    • Pensamientos catastrofistas y extremistas.
    • Suelen generalizar, etiquetar y anticipar.
    • Se autoimponen.
    • Magnifican o minimizan.
    • Tienden a tener un razonamiento emocional.

Además, me gustaría añadir que existen cuatro tipos de autoestima: alta y estable (autoestima sana); baja e inestable; baja y estable y alta e inestable. Vamos a describir los síntomas de cada una de ellas, por lo que os podrá resultar más sencillo ser conscientes en qué punto estáis. Aunque bajo mi criterio, lo ideal más que etiquetarnos con el tipo de autoestima en sí, es tener en cuenta cuáles son los puntos con los que me siento identificado para poder trabajarlos.

  1. Autoestima alta e inestable:
    • Se sienten inseguros e insuficientes.
    • Se respetan a sí mismos, pero no tanto a los demás.
    • Suelen relacionarse con los demás de una manera agresiva.
    • Luchan por sus derechos, pero no respetan los derechos de los demás.
    • Su estabilidad va a depender del éxito o fracaso que obtenga ante la situación.
    • No se permiten cometer fallos.
    • Enfrentan las adversidades de una manera agresiva.
    • Responsabilizan al otro de sus fallos.
  2. Autoestima baja y estable.
    • Se sienten inseguros e insuficientes.
    • No confían en sus cualidades y se detestan por sus puntos débiles.
    • Suelen ser personas indecisas.
    •  No respetan sus propios derechos, aunque sí los de los demás. 
    • Suelen sentirse manipuladas o “pisadas” por las personas de su alrededor.
    • Sienten que no valen nada o que no son suficientes.
    •  Suelen sentirse culpables.
    •  No se permiten ser ellos mismos.
    •  Suelen sentir miedo al enfrentarse a las adversidades. 
    • Creen que sus resultados buenos son fruto de la suerte o la casualidad.
  3. Autoestima baja e inestable:
    • Su seguridad y bienestar dependerá de haber triunfado ante la situación que se le presente.
    • Son dependientes de los eventos externos.
    • Suelen no responsabilizarse de sus actos y responsabilizan al exterior de lo que les ocurre. 
    • No tienen del todo claro cuáles son sus derechos.
    • Suelen sentir frustración e inseguridad en muchos momentos.
    • No se permiten fracasar. 
    • Les cuesta tomar decisiones por miedo a no acertar.
    • Se sienten juzgados por el resto, y ese juicio, cobra mucha importancia para ellos. 
  4. Autoestima alta y estable (autoestima sana).
    • Se sienten bien consigo mismas.
    • Saben cuáles son sus cualidades, así como sus puntos débiles.
    • Se respetan y se hacen respetar por los demás.
    • Expresan sus opiniones, así como sus emociones y sentimientos.
    • Luchan por sus derechos y respetan los derechos de los demás.
    • Se permiten ser y sentir.
    • Piden ayuda cuando la necesitan.
    • Enfrentan las adversidades.
    • Son responsables de sus actos y decisiones.

¿DEPENDENCIA EMOCIONAL?

La palabra dependencia tiene diferentes usos: puede utilizarse para mencionar una relación de origen o conexión, subordinación de un poder mayor o a la situación de un sujeto que no esté en condiciones de valerse por sí mismo. También existe dependencia cuando una persona tiene una necesidad imperiosa y compulsiva de consumir alguna sustancia para poder experimentar sus efectos. Sin dejarnos atrás la dependencia emocional.

La dependencia emocional se considera como un problema psicológico, siendo además uno de los mayores motivos de consulta en terapia psicológica. 

Las personas que experimentan esta dependencia tienen una característica común: una autoestima insana. Es importante señalar que no todos experimentan esta dependencia de la misma forma ni con la misma intensidad.

Necesitamos tener en cuenta que la dependencia emocional no se supedita exclusivamente a las relaciones de pareja, sino que se extiende a otro tipo de vínculos donde el tipo de apego que impera es de estilo inseguro: amistades, familia, compañeros de trabajo, personas de su círculo cercano.

¿Cómo puedo descubrir si sufro o he sufrido dependencia emocional?

Es importante tener en cuenta los siguientes síntomas:

  • La persona tiende a valorarse de manera negativa y no tiene la capacidad de apreciarse ni de valorarse. No tiene formado un concepto claro sobre sí mismo. Por tanto, no se respeta tal y como es, no se acepta, y, como resultado, tendrá una autoestima inestable.
    • La prioridad que tienen es la felicidad y bienestar de la otra persona, provocando, de manera inconsciente, una autoanulación. Deja de respetarse a sí mismo, de tener en cuenta cuál es su necesidad o su apetencia, para cubrir la necesidad del otro. Esto genera muchos sentimientos desagradables porque claro: si yo estoy pendiente del otro, y el otro está pendiente también de sí mismo, ¿quién está pendiente de mí? Ahí se despiertan emociones como la impotencia, la rabia, la decepción…Se experimentan para que seamos conscientes de que se está cometiendo una injusticia. La injusticia es que YO no estoy pendiente de mí, no que el otro no lo esté. Si necesitamos la atención del otro para ser felices o sentirnos estables, seremos dependientes.
    • Muchos sienten miedo a la soledad. Necesita tener un apoyo incondicional, sentirse acompañado y afirmado por otros. Además, le resulta duro estar a solas con él mismo, por lo que, en muchas ocasiones, se llenará la agenda de cosas que hacer evitando a toda costa estar a solas con él.
    • Tiene la necesidad y el objetivo de agradar al otro. Posiblemente por el miedo a que nos deje o que ya no seamos tan importantes para él. Antepone el deseo de la persona de la que depende.
    • Necesita que esa persona cubra sus carencias. Genera un sistema de relación del dar y recibir que será tóxico.
    • Tienden a sentir inestabilidad emocional. Suelen sentir preocupación por el otro de manera continua; experimentan sensaciones de vacío (carencias) que tienden a llenar con la persona de la que dependen; suelen experimentar sentimientos de culpa. Además, sienten mucha inseguridad.
    • Tienen la creencia de que es el otro quién les hace feliz y sentirse estables. Por lo tanto, van a sentir que su bienestar va a depender de cómo le tratan los demás.
    • No le gusta tener conflictos o enfrentamientos.
    • Se siente tranquilo y estable consigo mismo cuando percibe que es querido, apoyado y aceptado por la otra persona.
    • Los chantajes emocionales forman parte de la relación. Pueden ser tan sutiles que sea difícil identificarlos.
    • Le gusta experimentar la sensación de controlar para tener la falsa seguridad de que, de esta manera, no lo perderá. Esto hace que la persona experimente ansiedad.

 Está claro que para no sentir dependencia emocional e inseguridades necesitamos algo… SER CONSCIENTES DE ELLO.

Espero que con esta publicación tengas la capacidad de identificar cuáles son esos puntos sobre los que necesitas trabajar para conseguir tener una autoestima alta y estable, para sentirte bien contigo mismo, satisfecho por ser quien eres, y, por qué no, mejorar en todo aquello que te propongas (y que esté a tu alcance, ¡ojo con las falsas expectativas!)

¿QUÉ PAUTAS PUEDO SEGUIR PARA CONSEGUIR UNA AUTOESTIMA ALTA Y ESTABLE?

Cada persona es única, por tanto, estas pautas necesitas seguirlas teniendo en cuenta siempre tus propios principios y valores, haciendo aquello que te haga sentir pleno, satisfecho y feliz.

  1. Vive conscientemente.
  2. Cuida de ti mismo: tu cuerpo, tu mente y tu espíritu.
  3. Toma responsabilidad directa de tu vida y toma tus propias decisiones, poniendo límites y cubriendo tus propias necesidades.
  4. Conócete: autoconocimiento + autoconcepto. Explora cuáles son tus necesidades y tus deseos.
  5. Observa las autocríticas destructivas que te haces de manera más o menos constante y deja de hacerlo. Trátate con cariño y respeto. Cambia esos mensajes que te mandas a ti mismo.
  6. Evita las comparaciones. Tú eres tú, auténtico.
  7. Identifica y reconoce tus logros.

Cuando tienes la capacidad de ser consciente y responsable de ti mismo podrás conseguir:

  • Valoración de quién eres, qué tienes y qué quieres conseguir.
  • Respeto hacia ti mismo: hacia tus emociones, tus pensamientos, tus actos, tus valores y tus principios.
  • Tendrás la capacidad de elegir tu actitud. Tendrás en cuenta tus necesidades, tus límites y lo que a ti te hará sentir bien contigo mismo.
  • Tus emociones, pensamientos y tus actos irán en equilibrio y consonancia. Tendrán coherencia y sentido entre ellos. Siento, pienso y actúo en base a mi propio criterio.
  • Tendrás metas, objetivos y tus deseos a la vista para poder emprender planes para conseguirlos.
  • Saldrás de la zona de confort, vencerás tus miedos y romperás creencias inconscientes que tienes sobre ti mismo que te limitan.
1 Comentario
  • Arsela Valverde Nieto
    Publicado a 13:56h, 04 mayo Responder

    Maravillosamente explicado como siempre Irene. Gracias!

Escribe un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies