Yo también sufro ataques de pánico.

Muchos de vosotros habréis experimentado un ataque de pánico y otros tantos habréis oído hablar de él.

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Verdaderamente, la persona que mejor puede saber qué se siente al experimentarlo es la persona que lo sufre. Genera mucha impotencia y frustración que el entorno de esta persona no lo comprenda o considere que es demasiado exagerado. Por eso, no estaría de más que todos pudiéramos disponer de esta información y comprenderla para ayudar en la medida de lo posible a la persona que los sufre. Y no hay mayor ayuda, en muchas ocasiones, que la comprensión y el respeto.

Pues bien, con este artículo quiero ayudar a que podáis entender en mayor profundidad qué es un ataque de pánico, de qué maneras pueden presentarse y aprender a gestionarlos.

¿QUÉ ES UN ATAQUE DE PÁNICO?

No puedo explicar qué es un ataque de pánico sin incluir el concepto de ansiedad.

En términos generales, se podría entender la ansiedad como una reacción de alerta de la que dispone nuestro organismo para defendernos cuando percibimos que estamos frente a un peligro. Esta ansiedad es una emoción fundamental para la supervivencia, nos pone a salvo de los peligros verdaderos. 

Un ataque de pánico es un episodio repentino de miedo intenso que provoca reacciones físicas agudas. Éste puede desencadenarse debido a la vivencia de una situación peligrosa que nos hace experimentar también la sensación de ansiedad.

¿CUÁNDO APARECE EL PROBLEMA?

En el caso de la crisis de ansiedad los síntomas más comunes son: preocupaciones extremas y constantes; dificultad para gestionar el estrés; irritabilidad; cansancio; dificultad para relajarse; sintomatología física; insomnio; necesidad de tener las cosas bajo control; alto grado de perfeccionismo; rumiaciones cognitivas.

En el momento en que la situación o estímulos que provocan esos ataques de pánico no son peligrosos. Aquí nos encontramos con la posible existencia de un Trastorno de Pánico, es decir, cuando la persona comienza a experimentar miedo al pensar que puede llegar a sufrirlo. Podríamos decir que vive con la sensación de que pueda volverle a ocurrir, generando mucho malestar, anticipándose a las situaciones y generando un patrón de funcionamiento desajustado y que puede influir en su calidad de vida.

El episodio de pánico sucede en un tiempo relativamente corto donde aparecen de manera súbita cuatro o más de los siguientes síntomas fisiológicos, y que, además, alcanzan una gran intensidad:

  1. Palpitaciones y/o ritmo cardiaco acelerado.
  2. Sudoración.
  3. Mareos.
  4. Despersonalización (sensación de que no eres tú mismo).
  5. Miedo a volvernos locos o perder el control.
  6. Temblores.
  7. Miedo a morir.
  8. Sensación de atragantamiento o presión en la garganta.
  9. Náuseas y/o descomposición estomacal.
  10. Escalofríos.
  11. Sensación de entumecimiento u hormigueo.
  12. Sensación de ahogo y falta de aliento.

Es importante, además, que sepamos que el Trastorno de Pánico puede estar acompañado de agorafobia. Por ello, es importante también analizar de qué se trata para poder identificarlo:

La persona que padece agorafobia suele sentir ansiedad al encontrarse en lugares o situaciones en los que escapar puede resultar difícil o embarazoso y, en el caso de aparecer una crisis de angustia inesperada, no pudiera recibir ayuda. Los temores agorafóbicos suelen ser los siguientes: estar solo fuera de casa, mezclarse con gente o hacer cola, pasar por un puente, viajar en autobús, tren, avión, etc.; por lo que, la persona tiende a evitar estas situaciones con el objetivo de no experimentar una crisis de angustia.

Es posible que la persona que haya experimentado una crisis de pánico en cualquiera de las situaciones expuestas con anterioridad relacione el hecho en concreto con el motivo por el que ha sufrido dicho ataque. Evito la situación para así no sentir el ataque de ansiedad, como si lo que provocase el ataque de ansiedad fuera dicha situación. Por ejemplo, imagina que te da un ataque de ansiedad en un centro comercial lleno de gente (situación). Se experimentan una serie de sensaciones y emociones tan intensas y desagradables que no vas a querer volver a un centro comercial por miedo a que te vuelva a suceder. Y claro, si vuelves a ir, ¿qué suele pasar? Que puede volver a darte. Pero ¡ojo!, obsérvate el tiempo anterior a acudir. Posiblemente, estés anticipando, adelantándote a lo que va a suceder, y estés activando ya, inconscientemente, todo un proceso de alarma en tu cuerpo que hace que comience la sintomatología física. Y vuelta a empezar. Un bucle del que suele ser difícil salir por uno mismo. De hecho, es uno de los motivos principales por lo que las personas acuden a las consultas de profesionales de la psicología.

CARACTERÍSTICAS DE UN ATAQUE DE PÁNICO.

  1. Características conductuales:
    • Hipervigilancia con respecto a las sensaciones físicas.
    • Comprobaciones constantes con respecto a las sensaciones físicas.
    • Evitación de situaciones agorafóbicas.
    • Conductas de seguridad (llevar agua; llevar algún fármaco; tener un amuleto…)
    • Evitación de acciones que puedan provocar mayor sensación de que pueda ocurrir el ataque de ansiedad (tomar café; hacer ejercicio físico…)
    • Acudir a servicios de urgencias y frecuentes visitas al médico.
    • Consumo de ansiolíticos.
    • Disminución de las actividades sociales y/o tiempo libre.
  2. Características cognitivas:
    • Interpretaciones catastrofistas de ciertas sensaciones físicas.
    • Disminución de la sensación de control sobre el ambiente.
    • Pensamientos de ineficacia personal respecto al pánico.
    • Evaluación negativa sobre los propios recursos de afrontamiento.
    • Anticipaciones
  3. Características emocionales:
    • Ansiedad y miedo.
    • Desesperanza
    • Alta sensibilidad a la ansiedad.
    • Dificutlades en la gestión emocional.
    • Baja tolerancia a experimentar emociones desagradables y/o intensas.
  4. Características fisiológicas:
    • Gran activación fisiológica y elevado número de síntomas de ansiedad.
    • Insomnio

PROCESO DEL ATAQUE DE PÁNICO.

Durante un ataque de pánico hay un componente que es fundamental tener en cuenta: la intensidad. Normalmente comienza con una intensidad muy baja y conforme van aumentando las sensaciones y las interpretaciones, esa intensidad va acrecentándose.

¿Qué suele ocurrir en la evolución del ataque de ansiedad?

  1. Lo primero que sucede es que percibo un estímulo o una situación como un peligro.
  2. Ante esta interpretación sentiré ansiedad, emoción que aparece puesto que al percibir un peligro (aunque no sea real) se moviliza el sistema de alerta y activación de mi mente y mi cuerpo ante situaciones consideradas amenazantes.
  3. Esa ansiedad viene acompañada de síntomas corporales que vienen descritos un poco más adelante. Ejemplos de ellos pueden ser: los mareos, la sudoración o dolor en el pecho.
  4. A continuación, aparece la interpretación que hace nuestra mente de esas sensaciones físicas. La interpretación es lo que entiendo que me está pasando y el sentido que le doy. Por lo tanto, es un acto completamente subjetivo y que puede estar influido por mis experiencias pasadas, así como por mis creencias inconscientes. A continuación, voy a exponer cuáles son las sensaciones temidas más comunes junto a su interpretación habitual, que suele ser la errónea, y la explicación científica:
    • Cuando la sensación es la pérdida de sensibilidad, palidez o frío lo interpretamos como: “voy a sufrir un infarto; un ataque cerebral; me voy a quedar paralizado; puedo tener un tumor cerebral”. La explicación real es que la sangre se concentra en las vísceras, dejando las zonas periféricas con un menor riego, y por este motivo tenemos estas sensaciones.
    • Cuando siento falta de aire o comienzo a hiperventilar, el pensamiento es: “me voy a ahogar, me voy a morir”. Esto ocurre por el aumento de oxígeno en la sangre, provocando una menor oxigenación en el cerebro.
    • Si siento mareo los pensamientos que se activan son: “me voy a desmayar; me voy a caer…” Realmente, esto sucede por la bajada de tensión arterial producida por la hiperventilación (excesiva respiración que produce bajos niveles de dióxido de carbono en la sangre).
    • Al percibir dolor en el pecho o en el brazo, el pensamiento que se desencadena es “me va a dar un infarto”. Sin embargo, este dolor puede estar causado por un patrón anómalo de respiración, tensión e incluso una postura incorrecta prolongada.
    • Cuando siento calor, sudor o sofocos tiendo a pensar “estoy enfermo, no sé qué me pasa”. Ante un ataque de ansiedad, es habitual sentir un aumento de la temperatura en las zonas vitales.
    • Cuando tengo la sensación de ver lucecitas o destellos, sensación de que nos molesta la luz, manchas en la visión, tenemos la creencia de que “me puedo desmayar; me estoy volviendo loco; voy a tener un ictus”. Las pupilas se engrandecen, y entra mucha más luz, ésta es la explicación real de ese síntoma.
  5. Todo esto acaba provocando más ansiedad, más síntomas físicos, y, además, las emociones se intensifican: tensión, miedo, temor, angustia. Puedo llegar a entrar en una zona de pánico que sería uno de los puntos álgidos del ataque donde ya siento que pierdo el control completamente.
    • En la zona de “pérdida de control” o “punto crítico” puede tener cabida otra sintomatología propia de la ansiedad como la sensación de estar fuera de uno mismo (despersonalización). Este síntoma suele generar bastante confusión y miedo a la persona que lo experimenta, por eso es tan importante ser conocedor de que es un síntoma más de esa ansiedad.
  6. Lo importante y fundamental es comprender que el ataque de ansiedad igual que tiene un principio tiene un final. Habrá una vuelta a la calma, y normalmente, nos hará experimentar sensaciones como agotamiento, cansancio, resaca emocional e incluso dolor físico. Piensa que has sufrido todo un cambio biológico durante ese proceso, y es normal que tu cuerpo y tu mente necesiten un pequeño tiempo para volver a la normalidad.

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¿CÓMO TRATAR UN ATAQUE DE PÁNICO?

Es necesario trabajar diferentes aspectos para reducir, y finalmente eliminar, los ataques de pánico.

  1. Lo primero que necesitas es haber comprendido en qué consiste, cuáles son sus características y su proceso. A esta parte en terapia la llamamos: psicoeducación. Ser consciente de cuál es tu problema ya es gran parte de la solución. 
  2. Por otro lado, es primordial que identifiques cuáles son las creencias e interpretaciones que le asignas tú a tus síntomas físicos. Esto te ayudará a encontrar también cuál es la explicación real a ese síntoma.
  3. Sé consciente del mecanismo de hiperviligilancia que muy probablemente tendrás activado sobre tus sensaciones. Píllate a ti mismo vigilándote y redirige tu atención a cosas más importantes e interesantes, y, sobre todo, más sanas.
  4. El sistema emocional se hiperactiva. Ya sabes, que seguida de esa interpretación aparecen las emociones como el miedo, temor, … Si te asustas ante la situación lo único que consigues es seguir aumentando y reactivando todo este círculo vicioso. Por ello, aprende algo: un susto es cuando sentimos algo inesperado, si ya sabes de lo que se trata un ataque de pánico, no tienes de qué asustarte, ¿no?, aunque sea muy desagradable sentirlo. Es solo ansiedad.
  5. Cuidado con la hiperventilación. Una de las principales estrategias para combatir la ansiedad es realizar una respiración profunda, tranquila y en calma. Al principio lo sentirás como una lucha entre respiraciones, pero si te concentras en llevar a cabo esa respiración tranquila, te aseguro que las sensaciones de ansiedad irán disminuyendo poco a poco. La relajación es uno de los hábitos más saludables para todos los seres humanos en general, y para las personas que sufren ansiedad en particular. ¿Cómo hacer una respiración en calma? Es importante aprender a respirar diafragmáticamente. En el artículo publicado en la web “Cuidar tu Salud Mental durante el confinamiento” aparecen las pautas para aprender a realizarla. ¡Te animo a que lo leas y lo practiques!
  6. Por otro lado, están las técnicas de exposición: conductas y procedimientos psicológicos que una persona lleva a cabo para hacerle frente a las situaciones o estímulos temidos que le generan ansiedad y ataques de pánico. Las técnicas de exposición son diversas y pueden realizarse en imaginación o exponiéndose al estímulo de manera real. Cierto es que lo aconsejable es que dichas técnicas estén dirigidas y supervisadas por un especialista de la psicología.

Como nota final a este artículo me gustaría añadir la importancia que tiene que las personas tengamos la capacidad de comprender qué significa sufrir una crisis de ansiedad o un ataque de pánico. Es fundamental para las personas que padecen este problema sentirse escuchadas, comprendidas, respetadas y acompañadas. Esa es la mejor manera de ayudarlas: estar a su lado. 

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